La Serendipia
Gracias al Twitter de Silvae he aprendido ayer un término nuevo: la serendipia.
Mira por donde la wikipedia lo explica bastante bien: un descubrimiento científico afortunado e inesperado que se ha realizado accidentalmente. Se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente. En la historia de la ciencia son frecuentes las serendipias: el Principio de Arquímedes, el descubrimiento de América, el Teflón ®…
Silvae recuperó un post que invita a poner más serendipia en nuestra vida: la sensación de estar ojeando/hojeando un libro y encontrarse casualmente con algo interesante y que nos puede ser útil, o ir surfeando por internet y caer por casualidad en alguna página interesante, o ir paseando entre las estanterías de un supermercado y encontrar algo que no imaginábamos que existiese y que nos vendría genial para algo. Como el encanto del modo aleatorio del ipod, o de iTunes…
Mercè Perelló, en su blog, nos habla de las posibilidades de serendipia en la sociadad del conocimiento.
Y mira por donde, Tomás Baiget también habló de la serendipia en el mundo de la documentación, en El Profesional de la Información de mayo-1994
La vida misma es muchas veces aleatoria…casualmente estoy en estos temas enredada.














Yo personalmente, descartaría la casualidad. Es por ejemplo como encontrar una foto mía en internet y no sabía que existía. Internet es muy grande ¿Es casualidad? no, porque yo me muevo por lugares afines a mí y páginas afines a mi pueden que hagan alguna foto de donde yo estuve (es algo en común que tenemos, ese lugar de encuentro). Así que coincidimos por afinidad aunque no sepamos cuál es la afinidad. A esa sorpresa (más bien por desconocimiento) de coincidencia que nos llevamos se le puede llamar serendipia. Eso además de fotografías, con cuanquier cosa.
Gracias Javier por tu comentario y perdón por publicarlo tan tarde, es el efecto agosto. Según el diccionario de la RAE, casualidad es la “Combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar”. Claro, todo tiene su causa para producirse, pero ésta sería ajena a nosotros cuando nos topamos con una “casualidad”.