10 razones por las que internet no puede sustituir a las bibliotecas
General Julio 14th, 2009El Decano de Servicios Bibliotecarios en la Universidad de Winthrop en el estado de Carolina del Sur, Mark Y. Herring, ha publicado un artÃculo en el que enumera las diez razones por las que, en su opinión, Internet no puede sustituir a las bibliotecas convencionales.
Altos costos, desorden, poca fiabilidad y constantes omisiones, hacen de Internet, según Mark Y. Herring, un recurso que jamás podrá sustituir a las bibliotecas convencionales.
Herring afirma que dos universidades intentaron, sin éxito, depender exclusivamente de Internet, pero que las carencias de las bibliotecas virtuales obligaron, en ambos casos, construir una biblioteca tradicional con un fuerte componente electrónico.
El Decano de Servicios Bibliotecarios, para quien Internet puede funcionar como una exitosa herramienta complementaria, presentó las ”Diez razones por las que Internet no sustituye a las bibliotecas”, reproducidas a continuación:
1. No todo se encuentra en Internet. Normalmente, lo valioso en la Red no es gratis y se hace necesario pagar por la suscripción a bases de datos, revistas profesionales y otros recursos en formato electrónico disponibles por medio de la Red.
2. La aguja – su búsqueda – en un pajar – la Red. La Internet es como una inmensa biblioteca sin catalogar. Los motores de búsqueda, ni organizan la colección virtual, ni seleccionan, ni le dan la totalidad de lo disponible en la Red acerca de un tema en especÃfico.
3. La ausencia de un control de calidad. Junto al material cientÃfico, médico e histórico, existe mucha basura. No hay control de calidad, ni confiabilidad en la Red. Tampoco se espera que llegue a haberla.
4. Lo que se desconoce puede resultar perjudicial. La gran bendición para las bibliotecas ha sido la digitalización de revistas profesionales. Aunque se dice que estas poseen artÃculos en formato de texto completo, esto no es siempre asÃ. Existen omisiones que muchas veces pasan desapercibidas. Estas incluyen, en algunos casos, las notas , tablas, gráficos, fórmulas, entre otros. Además, los proveedores de bases de datos tienden a eliminar artÃculos e incluso revistas sin aviso previo.
5. La inversión en materiales electrónicos o digitalizados puede duplicarse e incluso triplicarse en comparación con su costo en impreso. La accesibilidad de estos no es mayor que la del libro impreso, porque está limitada por las licencias. Si tiene una licencia para libros electrónicos, no puede leerlo más de una persona simultáneamente.
6. En cuanto a los lectores de libros electrónicos : utilizar un lector de libros electrónicos durante más de media hora puede resultar en un dolor de cabeza y la vista fatigada. Además, si lo que va a leer tiene más de dos páginas la tendencia es a imprimirlo.
7. ¿PodrÃa existir una universidad sin bibliotecas? No. Herring presenta la experiencia de dos universidades que intentaron, sin éxito, depender exclusivamente de Internet. La solución, en cada caso, fue una biblioteca tradicional con un fuerte componente electrónico.
8. Y, ¿qué de la biblioteca virtual a nivel estatal? PodrÃa lograr que el estado se arruine, afirma el autor. El costo de digitalizarlo todo es increÃblemente alto, decenas de millones de dólares en derechos de autor solamente. Y ¿cómo garantizar que los estudiantes tendrán acceso universal a estos medios? Otro problema que plantea al lector es ¿qué hacemos con los libros raros y recursos primarios valiosos una vez digitalizados? Finalmente, ¿y si se va la luz?
9. La Internet: una milla de ancho, una pulgada (o menos) de profundidad. La mayorÃa de los recursos en el Internet no tienen más de 15 años. Muchos vendedores de revistas electrónicas ofrecen añadir un año, a la vez que suprimen otro. El acceso a material retrospectivo es costoso. Al autor le preocupa que nuestros estudiantes del futuro conozcan – y tengan acceso a – recursos académicos de más de diez o quince años.
10. La Internet es universal, pero el libro portátil. En un sondeo reciente de aquellos que compran libros electrónicos, más de un ochenta por ciento sostuvo que preferÃa utilizar la Internet para comprar libros a leerlos en la Red.
Herring afirma que “nadie como un bibliotecario sabe cuánto cuesta mantener funcionando una biblioteca”, y que sus colegas siempre buscan cómo ahorrar “sin comprometer el servicio”.
“La Internet es una maravilla”, sostiene, pero enseguida añade que “afirmar que las bibliotecas se están haciendo obsoletas, equivale a decir que los zapatos se han hecho innecesarios para los pies”.
Para saber más :








Septiembre 25th, 2009 at 14:18
Gracias por la traducción. Solicito su autorización para darle visibilidad en el blog Edublog en BibiliotecologÃa y la sección de formación de usuarios de la página del Sistema de Bibliotecas de la PUCMM. Gracias por contribuir con la edución de nuestros usuarios.
Diciembre 16th, 2009 at 12:55
Qué bueno que existe esta página, le agradezco al Lic. Souza que es mi coordinador por hablarme de esta información, me encanta la lectura pero muchas veces por falta de tiempo me tardo un poco en leer un libro y los que no lo hacen pues no saben lo que están dejando ir, ojalá se pudiera difundir aún más el hábito de la lectura, soy bibliotecaria y me da mucho gusto el que los alumnos consulten los libros que tenemos.